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DEI: las diferencias entre Diversidad, Equidad e Inclusión

Actualizado: 26 ene

La diversidad, la equidad y la inclusión son tres conceptos importantes que a menudo se usan de manera conjunta cuando hablamos de la construcción de una sociedad más justa, donde todas las personas tengan la oportunidad de triunfar, no sólo brindando igualdad de oportunidades y recursos, sino también trabajando activamente para abordar las barreras y los sesgos sistémicos que impiden que todas y todos alcancen su máximo potencial.


La diversidad se refiere a la presencia de una amplia gama de diferencias entre las personas, como diferencias de raza, etnia, género, orientación sexual, estatus socioeconómico, religión y habilidades. Se trata de reconocer y valorar las cualidades visibles e invisibles que hacen única a una persona.


La equidad se refiere a la distribución justa de los recursos y oportunidades, teniendo en cuenta las diferentes necesidades y experiencias de las personas. Esto significa que todos y todas tienen la misma oportunidad de triunfar, independientemente de sus antecedentes o circunstancias. La equidad es necesaria para garantizar que se aborden y corrijan las injusticias históricas que han impedido que las personas accedan a las mismas oportunidades en primer lugar.


La Alianza Gubernamental sobre Raza y Equidad, una red nacional de gobiernos de EE.UU. que trabaja para lograr la equidad racial y promover las oportunidades para todos y todas, explica que “la igualdad y la equidad a veces se usan indistintamente, pero en realidad transmiten ideas significativamente diferentes. La equidad tiene que ver con la justicia, mientras que la igualdad tiene que ver con la uniformidad” (Nelson et al., 2015: 9)


La inclusión, por otro lado, se trata de crear un sentido de pertenencia y compromiso para todas las personas. Es crear una cultura y un entorno en el que se sientan valoradas, respetadas y apoyadas. (Washington & Patrick, 2018).


Al pensar en DEI como un continuo, la inclusión es la fase final. Una vez que una organización ha logrado una fuerza laboral diversa y equitativa, su enfoque debe cambiar a la retención de colaboradores/as. Lograr esto requiere de un compromiso con la educación continua, la participación activa y la voluntad de desafiar y cambiar los sistemas y estructuras existentes.


En conclusión: No podemos pensar en la diversidad sin inclusión ni a la inclusión sin equidad.


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